Confieso que he visto venir toda esta oleada vintage de las barbas con bastante escepticismo, básicamente porque no tengo una barba decente y si me la dejo crecer un poco es más porque odio afeitarme y no por otra cosa.

Por eso cuando surgió vi que tenía una barbería conocida cerca me pareció una buena idea hacerles una visita, no para recortarme la barba sino para que me hicieran un corte de pelo masculino ya que llevo más de 20 años yendo a cortarme el pelo a peluquerías de señoras.

¿Por qué? En primer lugar porque hasta que cumplí los 40 años nunca pensé en peinarme, siempre iba con el pelo a lo loco empujado hacia el flequillo, aunque en los últimos años si lo inclinaba un poco hacia el lado, aquí las pruebas.

 

Circa 2004

 

Octubre de 2012

 

Diciembre de 2014 muy tarde volviendo a casa

En algún momento entre marzo y mayo de 2015 me dejé crecer un poco el pelo y comencé a peinarme.

Sin embargo pese a comenzar a peinarme con raya como un señor seguía yendo a peluquerías de señoras y no es que me cortaran o peinaran mal, pero sentía que no me entendían, que algo fallaba en la comunicación cliente/peluquero.

Esto hizo que me planteara otras opciones y descubrí que a menos de 100 metros de uno de los centros donde soy profe estaba La Barbería de Gràcia, no había ido nunca pero sí que los tenía vistos en instagram así que me atrevía a dar el paso con cierta confianza.

Una vez allí me encontré con una sala de espera con nevera (con cervecitas) y máquina de café.

Teniendo 4 horas por delante hasta regresar a casa la elección estaba clara.

Apenas abrí la cerveza me llamaron para lavarme la cabeza  y al ir a sentarme en los sillones me llamaron mucho la atención. Según me comentó el propietario (Jordi Perez a quien vemos en la última imagen dándolo todo) estos sillones pertenecían a la antigua barbería que regeteaba su padre y los sillones los compró en 1964, son unos Takara Belmont, lo más de lo más en peluquería y barbería y para mantener este legado cuando Jordi necesitó ampliar la barbería tuvo que recurrir a la misma marca con el sillón LEGACY, que vemos en la última imagen en primer plano.

TAKARA BELMONT original de la barbería del Sr. Pérez (1960’s)
TAKARA BELMONT original de la barbería del Sr. Pérez (1960’s)
Jordi Pérez dándolo todo en la Barbería con un TAKARA BELMONT de los nuevo (modelo LEGACY)
Barberos en acción, ellos mismos barren, la barbera rubia es la barbera que me cortó

En la Barbería de Gràcia todo es víntage, excepto los barberos que van muy modernos 😉

Me planteé salir así a la calle, pero me arrepentí pronto
Esa cara de susto es normal, non preocuparum

Volvamos al tema del corte de pelo, que sino se me va la cabeza: la barbera me cortó muy bien, me sentí cómodo, me hizo un corte por secciones que nunca me habían hecho, y salí de ahí súpercontento.

Tan contento que al día siguiente pude casi sonreir en la sesión de fotos navideña.

Autor

Padre de tres (dos niñas y un niño), casado con la mujer que amo. Mi visión de la paternidad se basa en la crianza con apego que nos permite respetar a nuestras hijas y ayudarlas a crecer en un mundo mejor. Miro muchas series, sobre todo de ciencia ficción y terror, y duermo más bien poco, creo que sobrevivo gracias al mate y el café.

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