Pasaron los Reyes Magos y ya es ese momento que tanto he esperado desde principios de diciembre: toca embalar y guardar el maldito árbol de navidad.

No es que no me guste el verde ni la Navidad, no es que me traiga recuerdos tristes o despierte en mí la melancolía, el problema es que tenemos un árbol de más de dos metros de alto y casi 1,7 mts de diámetro que ocupa una parte importante del salón que también es comedor, que también es despacho, que también es sala de juegos.

Esta navidad el elfo estuvo pasota a la hora de poner los cartelitos en los regalos.
Sacos de Reyes Magos de Kuko Studio

Es difícil guardar un árbol tan grande de un año para el otro, pero desde que lo quitamos el año pasado lo estamos envolviendo en papel film, sí, el de cocina, y se nos hace mucho más fácil manipularlo sin que se caigan todos los pelos verdes del demonio que (como podéis ver en la foto principal) se meten en todos lados.

Ps: Preparáos que tenemos un sorteo muy chulo que lanzaré esta semana.

Autor

Padre de tres (dos niñas y un niño), casado con la mujer que amo. Mi visión de la paternidad se basa en la crianza con apego que nos permite respetar a nuestras hijas y ayudarlas a crecer en un mundo mejor. Miro muchas series, sobre todo de ciencia ficción y terror, y duermo más bien poco, creo que sobrevivo gracias al mate y el café.

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