El que está detrás de esa puerta es el señorito que vino a traer nuevamente alegría y caos a nuestras vidas.
Ya estábamos bastante acomodados con una hija de 13 y otra de 7: dormíamos hasta tarde, teníamos horarios de comidas flexibles, todos hacíamos nuestras necesidades en los lavabos y de repente en la bañera de casa nació un señorito que vino a hacernos madrugar (soy un exagerado), cenar a horario, cambiar pañales y SER MÁS FELICES. Os quiero familia!