Llevo casi 2 años viajando cada mañana a Barcelona y excepto por los primeros meses que los aproveché a tope para leer libros electrónicos he abandonado la afición y he vuelto a centrarme en el puto móvil.

Que si Twitter, que si podcasts, que si e-mails de curros, no logro desconectar.

Debo buscar la manera de obligarme a leer, en papel o en Kindle, es igual el formato.

Ahora mismo tengo el libro SEO de Aleyda a puntito esperándome y  Relatos que me asustaron (una antología de Hitchcock).

Quiero volver a ser el único del grupo de cuatro asientos que va leyendo (ni Whatsapp, ni Candy Crush, ni Twitter, ni Instagram, ni Facebook).