Esta tarde a través de Twitter nos enteramos en tiempo real de un atropello intencionado en la Rambla de Catalunya, en pleno centro de la ciudad de Barcelona.

No fue la televisión, ni la radio, ni los diarios los que nos contaron lo que estaba sucediendo a menos de 30 kilómetros de casa, fueron las redes sociales las que nos fueron informando minuto a minuto que una furgoneta había atropellado a peatones en las Ramblas, que el conductor había huído y por fin (de momento) que habían abatido a uno de los prófugos en Sant Just Desvern.

Si bien todos los atentados nos conmueven y nos obligan a pensar en las víctimas, ya sean en Londres o en Siria, el que sea en tu ciudad hace que te sientas más afectado, una potencial víctima; hasta hace unos meses viajaba cada mañana a Barcelona y bajaba del tren una (solo 1) estación antes de Plaça Catalunya.

En principio no conozco a nadie que haya sido herido o muerto por el atentado, sin embargo es la primera vez que un ataque de este tipo me genera tal nivel de angustia y ansiedad para llevarme casi a la lágrima.

No nos vencerán!

Debemos recordar que los refugiados vienen huyendo de esta mierda, que sucede cada día en sus casas. Cuidemos nuestras palabras, no fomentemos la islamofobia en nuestros hijos.

Insultemos a los terroristas, no asociemos el terror a una religión, etnia o nacionalidad.

Fuente ABC.es

Mención aparte merece la mayoría de la prensa que hizo caso omiso de las indicaciones de la policía que pidió no difundir imágenes del despliegue policial y los heridos: todo sea por un click. Vaya asco de prensa tenemos!

Foto superior: El Periódico de Catalunya.